Tucumán dio sus primeros pasos en cirugía robótica. La semana pasada comenzaron a realizarse en el Sanatorio 9 de Julio las primeras intervenciones con esta tecnología en la provincia y, según explicó Abel Novillo, director del Centro de Investigación Clínica de la institución, también se trata de las primeras experiencias de este tipo en el NOA.
El comienzo fue en el área de urología, aunque el objetivo es ampliar progresivamente su utilización a otras especialidades, entre ellas cirugía ginecológica, torácica, abdominal y hepatobiliopancreática.
El desembarco del robot no fue inmediato. El programa demandó alrededor de dos años de preparación, con médicos que viajaron para capacitarse, entrenamiento en simuladores y acompañamiento de instructores durante las primeras intervenciones. “Esto no es de la noche a la mañana”, remarcó Novillo durante una entrevista en Encuentros LA GACETA, el ciclo dedicado esta vez a “Sentirnos Bien: la salud en tiempos de grandes cambios”. Y utilizó una comparación para explicar la importancia de la formación: “Uno trae un Fórmula 1, pero el que se sube lo choca apenas sale, no sirve de nada el Fórmula 1. Nosotros trajimos un Fórmula 1, pero antes preparamos los pilotos”.
Qué cambia cuando opera un robot
La incorporación de esta tecnología no significa que una máquina opere de manera autónoma. “Una cirugía robótica es una cirugía en donde un cirujano, una persona, opera a otra persona”, explicó Novillo. El profesional trabaja desde una consola, mientras otro integrante del equipo permanece junto al paciente. Desde allí controla los instrumentos que ingresan al cuerpo a través de pequeñas incisiones, similares a las utilizadas en una cirugía laparoscópica. Una de las principales diferencias está en la visión. Con la laparoscopia se perdió la percepción tridimensional que ofrece la cirugía convencional. El sistema robótico permite recuperar esa visión en 3D y, además, trabajar con una importante ampliación de la imagen. A esto se suma la capacidad de movimiento de los instrumentos, que permite acceder con mayor precisión a zonas profundas y complejas del cuerpo, como la pelvis, donde se encuentran órganos como la próstata o el recto.
Para los pacientes, dependiendo del tipo de procedimiento, pueden existir beneficios vinculados con el tamaño de las incisiones, el sangrado y la recuperación posterior. Los resultados, sin embargo, dependen de cada intervención y de las características de cada paciente.
De la urología a otras especialidades
Las primeras cirugías se concentraron en urología, pero la incorporación de la plataforma robótica abre la posibilidad de extender su uso a otras áreas. Entre las especialidades que podrían sumarse aparecen la cirugía ginecológica, torácica, abdominal y hepatobiliopancreática. El objetivo, además de incorporar nuevas herramientas quirúrgicas, es ampliar las posibilidades de resolución dentro de la provincia.
“Me tengo que ir a Buenos Aires a hacer tal cosa porque me dijeron que acá no hay”, ejemplificó Novillo al referirse a una situación que todavía lleva a pacientes a buscar determinados tratamientos fuera de Tucumán. La apuesta es que cada vez más procedimientos puedan realizarse localmente, evitando que los pacientes tengan que trasladarse y alejarse de sus familias.
El verdadero desafío: formar a los médicos
La llegada de tecnología de alta complejidad también plantea una pregunta central: quiénes están preparados para utilizarla. Para Novillo, la respuesta no está solamente en el equipamiento. “Lo más importante es la gestión del recurso humano”, sostuvo.
Por eso, la incorporación del robot estuvo acompañada por un proceso de formación que incluyó capacitación en otros centros, simuladores y entrenamiento específico. El objetivo fue que los profesionales pudieran llegar al quirófano después de haber atravesado distintas etapas de preparación.
La misma mirada se aplica a la relación con los pacientes. Frente a la inquietud que puede generar una operación asistida por un robot, Novillo pone el foco en el vínculo médico-paciente: “La relación es una relación de confianza humana”. La tecnología, en ese sentido, suma una herramienta. No reemplaza la decisión del cirujano ni la relación con quien está siendo atendido.
“Los médicos del futuro no van a poder ser médicos sin inteligencia artificial”
La cirugía robótica es solamente una parte de un proceso de transformación tecnológica más amplio que atraviesa al sistema de salud. El Sanatorio 9 de Julio trabaja desde hace aproximadamente cinco años con inteligencia artificial aplicada a áreas como atención, investigación, docencia, gestión y administración.
Uno de los ejemplos mencionados por Novillo es el llamado “escriba ambiental”: una herramienta que registra la conversación entre el médico y el paciente durante la consulta y luego transforma ese intercambio en una historia clínica. La intención es reducir el tiempo que el profesional dedica a tareas administrativas y permitirle concentrarse nuevamente en la consulta.
“Los médicos no estudiamos medicina para ser administrativos, estudiamos para ayudar a las personas, para conectar, para ser empáticos”, señaló. Para Novillo, la inteligencia artificial funciona como un “copiloto” y no como un reemplazo del médico.
“Los médicos del futuro no van a poder ser médicos sin inteligencia artificial”, sostuvo Novillo. La frase no apunta, según explicó, a imaginar un escenario en el que las máquinas sustituyan a los profesionales, sino a un sistema de salud en el que los médicos deberán aprender a trabajar con nuevas herramientas.